
Cultura e Historia




Las huellas de asentamientos humanos en Benaoján datan de la prehistoria, como puede observarse en las pinturas rupestres encontradas en la Cueva de la Pileta o en la cueva del Hundidero o del Gato.
Pero a lo largo de la historia la zona ha sido visitada por más civilizaciones como los fenicios, los romanos, los visigodos, los árabes y los cristianos. Aún queda en pie, en frente de la estación, la Torre del Moro, prueba de la presencia árabe en la zona. De esta época es el origen del nombre del pueblo Ben-Oján, que para unos significa "hijos de Oján" (tribu berebere) y para otros "casa del panadero".
Benaoján surge en el "Castillejo", atalaya que utiliza el nombre del escarpe rocoso en el que se encuentra la torre. Frente a ella, se situaba otra torre, Sexima, que defendía el paso fluvial y de la que aún se conserva una de sus paredes.
El Castillo de Benaoján se rindió a las tropas cristianas en 1485, pero los moriscos que continuaron en la villa se unieron a la rebelión del siglo dieciséis y, una vez sofocada, fueron expulsados de sus tierras. La repoblación posterior, en 1571, fue distinta a la de otros municipios ya que se hizo con gentes de Ardales, El Saucejo, El Coronil y Morón.
Por todo ello Diego Vázquez de Otero decía que la historia de Benaoján había sido forjada con "sangre celta, romana, visigoda, semita e india".
De la ocupación francesa que hubo decir que, al contrario que en el resto de la comarca, en este municipio no arrasaron con todo.
El urbanismo del pueblo denota su pasado árabe. Son calles blancas y estrechas cuya parte más antigua tienen su origen entorno a la iglesia; las techumbres son de tejas arqueadas y en muchas ventanas perduran las celosías.
De su economía cabe destacar la cabaña de cerdo ibérico y la transformación artesanal de sus derivados. Singular es el cultivo del "pero rondeño" y de sus famosos higuerales.
https://www.malaga.es/es/laprovincia/tradiciones/lis_cd-3612/historia-de-benaojan

Museo Picasso en Málaga




La idea inicial nació en 1953 de los contactos entre el propio Pablo Picasso y Juan Temboury Álvarez, entonces delegado provincial de Bellas Artes de Málaga. El pintor malagueño quería que su obra estuviera presente en su ciudad natal, pero este proyecto quedó frustrado poco después. Christine Ruiz-Picasso, viuda de Paul Ruiz-Picasso, hijo mayor del artista, retomó los contactos con el gobierno de la ciudad de Málaga con motivo de las exposiciones Picasso clásico y Picasso, primera mirada que tuvieron lugar en el Palacio Episcopal de Málaga en 1992 y 1994 respectivamente. Fue tal el entusiasmo que provocó en la ciudadanía malagueña el poder contemplar por vez primera en Andalucía el trabajo de Picasso, que en 1996 Christine Ruiz-Picasso reinicia el proyecto de su suegro de 1953.
Para su creación la Junta de Andalucía adquirió el Palacio de Buenavista en 1997 y Christine y Bernard Ruiz-Picasso, nuera y nieto del artista, donaron 233 obras a la Fundación Museo Picasso Málaga Legado Paul, Christine y Bernard Ruiz-Picasso que se fundó ex profeso para la génesis del proyecto y que es la que actualmente rige el museo.
De este modo, cincuenta años más tarde, el Museo Picasso Málaga se hace finalmente realidad y es inaugurado por Sus Majestades los Reyes don Juan Carlos I y doña Sofía el 27 de octubre de 2003.
El núcleo de la colección permanente de obras de Pablo Picasso está formado por la donación de Christine y Bernard Ruiz-Picasso, que periódicamente se complementa con el préstamo de una selección de obras procedentes de los fondos de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso (FABA) y otros préstamos ocasionales.





